Desgraciada forma de comenzar los días, mis amaneceres son reinados por una criatura endemoniada, un ser turbio que invade mis pensamientos, sembrando la agonía y el fastidio a este mundo.
Me despierto impulsado por estos pensamientos mal afortunados, aveces son dudas, aveces miedos, aveces odio, aveces combinaciones. Quiere destruirme, intento paralizarlo con recuerdos, con sentimientos, pero la criatura se fortalece y desata tormentos.
Me encantaría grabar mis pensamientos y enviártelos para que puedas comprender, junto a las postales, fotografías de como se pinta esta ciudad ante mis ojos. Por lo general todo se torna tan gris y mono cromado a la vista, aveces se torna oscuro y tenebroso, con la tristeza todo entona un color sepia.
Mañana que abunda el silencio en el entorno, y gritos sobre mi cabeza, me consumen me despiertan sin fuerzas. Por medio de la refutación empírica descubrí la manera de no enfrentarme a esta tortura, el único remedio es desvelarme en las noches, cansar a mi cuerpo y mente, no terminar el día y comenzar a reescribir el nuevo.
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