Hablando por teléfono, ella tuvo la valentía de decirme: "te quiero, pero no estoy en un momento para empezar una relación seria. Deseo seguir asi, viendo a varias personas..", pensé "bueno, mira a tu alrededor.. están por todos lados."
Continuo diciendo que ella siempre anda muy confundida, y mientras todo se desmoronaba en mi, pensaba "querida bienvenida al club"
Me encontraba con casi 19 años y una crisis de mediana edad, pareciera que hoy en día nos llega cuando somos jóvenes. Tuve que colgarle, ella volvió a llamar unas veces y siempre le colgaba. El proceso ya había iniciado. Por lo menos fue rápido, pero juro que morí por dentro esa noche.
Esa noche, mi amigo me llamo, no le mencione nada. Lo ultimo que le dije fue "se firme". Firme.. Odio admitirlo pero esa noche considere cosas horribles. Creía que esa seria la ultima palabra apropiada para el final.
Pero aun sigo aquí y pequeño, tan pequeño que no puedo creer como ese problema pareció tan grande.. Tan grande
Mientras las hojas de los arboles se tornan sepia y danzan en su caída a la tierra, y la briza otoñal absolutamente tibia despeina mi cabeza. Pero el horror, cada simple cosa en esta ciudad, cada cosa que veo es un recordatorio de ella.
Nunca llegue a creer que maldeciría el día en que la conocí, hasta que escuche por ultima vez su voz.. ¿A quien podria importarle? ¿De que me serviria?
Pero aun sigo aqui.. y tan pequeño..
Me imagino que en uno o doce meses, estaré en algún lugar tomando algo riéndome de alguna broma estúpida o alguna estupidez. Puedo verme parándome en seco, desviando mi cabeza del presente, mirando atrás a aquel pasado distante de felicidad, succionandome por la corriente y arrastrado a lo profundo.
Y ahí, de pie contemplando la inmensidad del cielo, a la luna y las estrellas. A la distancia una estrella apartada, tan brillante. Entonces me paralizo, cayendo de rodillas al suelo, suelo tan frió, con mis manos toco el suelo y pienso soltando una risa de sarcasmo "Mi nuevo hogar..".
Me atrevo a imaginar un despertar sombrío, entrando a bares oscuros, para consumir sorbo a sorbo de mi vaso hasta que mis labios sientan el frió hielo y de nuevo otra ronda.
Y así son todos mis días por el momento.
¿Que les puedo decir?
Lo lamento, nunca he sido bueno para los finales felices..
No hay comentarios:
Publicar un comentario