Mientras las luces se apagan y se encienden, mientras los rieles parecen no llevarme a ningún lado, la espera se intensifica. Me siento varado, en este lugar y a estas horas de la mañana todo se encuentra encerrado en un inmenso silencio.
A simple vista se observan, desde adentro, miles de rostros esperando junto a mi, y yo, entre ellos, comienzo a buscar a tu cuerpo, tu rostro, a una combinación entre tus miles gestos y miradas, y hasta a tu dulce boca. Fracaso, no tengo éxito en la búsqueda y es que no encajas en ningún molde.
Me encierro en mi mente, repaso una y otra vez el sueño que hasta hace un momento creia ser real. Luego abro los ojos y vuelvo a despertar, el silencio del momento atrae a los pensamientos y crecen los recuerdos imposibles de olvidar. No hay claridad en mis pensamientos, y los recuerdos me hacen viajar a través del tiempo. ¿Todo para que?, para avivar el Deseo.
Para no ahogarme en la espera, busque reencarnar el pasado en forma de oraciones, pero ni siquiera soy capaz de ordenar mis palabras. Intento comprender el encanto que existió en aquellos momentos vividos dentro y fuera de ese cuarto de hotel, intento que queda en intento.
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