Esta noche, me recordó a un trágico final
pero esta vez fui los ojos de la culpa, fui el culpable,
en el accidente dado entre el cruce de dos almas.
Avivas la llama que pudiera incendiarlo todo
y termino incinerándolo mientras intentabas afianzarte a mi hombro.
Una barra apartada entre paredes que gotean sobre un cristal
que se quiebra, un intolerable ser.
Pienso y te lo menciono en voz baja, nunca me guardo nada
si ya no hay nada que perder, mejor me alejo antes que pueda romperte
y es mejor aun si comienzas a odiarme.
Que tan difícil es entender, si nunca hubo algo que entender..
Me aparto, pero siento como me observas mientras rió y discuto
cosas que nunca existirán dentro de tu realidad,
siento tu mirada, tus alfileres bajo la lluvia.
Ya es tarde, sientes mi frió, mi indiferencia.
Y yo sonrió, comienzo a sentir el frió de la mañana mezclada con tu odio.
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