El estanque filtra un resplandor a mi visión y no hay luz.
Atentado al ayer y a las letras muertas.
Desasociando los sentidos de la razón se sumerge la duda y este ardor.
Pierdo la llave del mundo creando otra realidad.
Los sueños atribulan al despertar.
Solo observa todo el aire absurdamente frívolo,
porque no existen las conversaciones bizantinas,
y no hay mas pedazos en el corazón.
Abro las persianas de mi percepción y aun no hay luz.
Sin la dirección el aire pesa.
Flotando boca arriba,
entre grietas que crecen,
sobre un habitáculo disfuncional.
Las garras de la luna desgarran a la oscuridad para deslumbrar.
No se logra soportar. Sigo sin luz.
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