Nos fuimos enroscando en lo que denominabas noches desoladas, trascendiendo más allá del silencio de nuestras palabras ignoradas.
Encapsulando el presente atroz, conociendo el vació con el que convivíamos, hasta que logramos olvidar a nuestra utopía que con calor habíamos construido.
Noches en vela enmascaradas con alcohol, envestidos por lo que tu denominas una sociedad surrealista.
Sin motivo de ruptura e ignorando al dolor, arruinamos a nuestra antología de amor.
Mediante mis pasos torpes logramos descender demasiados escalones, fuimos la culpa y la victima.
Regrese a mi distante hogar para encontrar algo de paz sin la necesidad de tu compañía, ya nada se encuentra en su lugar.
Soñé en el pasado, el presente, soñé que te soñaba, soñé en que hablabas en nuevas lenguas.
Desperté agobiado, sin las fuerzas necesarias para sobrevivir.
Pero lo sabes muy bien, otra vez lo arriesgaría todo con tal alcanzar esa cima y en su lugar me encontré esta vertical caída.
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