domingo, 3 de octubre de 2010

Capitulo 14 - Preludio a un inevitable final

Por un segundo desde mi Exilio mental, contemple la reencarnación de todas las constelaciones que me rodearon en mi niñez. Como si el espacio nunca se hubiera apagado. Otra vez volvía esa sensación tan cercana a la felicidad.

Tanto tiempo sin contemplar al Sol. Día a día, mientras fui creciendo el se fue alejando. Una tarde, cuando estaba apunto de cumplir la mayoría de edad, observe desde mi cielo, a lo lejos a la ultima estrella que se ocultaba, extinguiéndose como una flama y un presentimiento turbio vino a mi mente, y con el, comenzaron los escalofriós. Al instante lo comprendí, esa ultima estrella, esa estrella sucumbiendo en mi horizonte, era aquel Sol. De esa forma dio inicio a mi existencia en las penumbras.

En este mágico segundo me reencontré al sol, que con su brillo lleno a mi mente de recuerdos dulces, de mi niñez.
Extasiado sin el don del habla o sin mis molestos pensamientos, me sentí un ser superior, omnipotente, reinando un paraíso nunca antes inventado por el hombre.

De pronto una briza tibia me golpeo, el aviso de una tormenta, el retorno de mis pensamientos. Solo un segundo duro esa hermosa sensación. Ahora me encontraba dudando de mi existencia, acaso esto es un sueño, acaso así es como se presenta mi final?

Luego de ese segundo, otro mas lo siguió y con el todo mi exilio sucumbio, las costelaciones se ocultaron, el sol volvio a su posicion dejandome nuevamente a oscuras, emergiendo nuevamente las frustraciones, los miedos, mi tristeza.
Estuve por un segundo contemplando mi final.

No hay comentarios: